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2003-07-10

HAY QUIEN SUFRE MÁS QUE YO CON HARRY POTTER

Yo al menos sino quiero no tengo porqué leerlo. Pero hay otros que no sólo se ven obligados sino que también sufren presiones de multinacionales por no plegarse a sus demandas.

Copio la noticia íntegra:

EL PERIODICO

HARRY POTTER ENTRE LÍNEAS

Un furor lector recorre el mundo anglófono: ya está en la calle la nueva entrega del personaje creado por J.K. Rowling. Ahora los traductores empiezan su tarea.
Desde el pasado miércoles, dos traductores llevan una vida casi monacal por culpa de Harry Potter. Gemma Rovira en castellano y Xavier Pàmies en catalán y disponen de la quinta entrega del aprendiz de mago, Harry Potter y la Orden del Fénix, que deberán tener lista en octubre, ya que
Salamandra y Empúries quieren publicarla a principios del 2004. Ambos se estrenan en la serie, y sustituyen, respectivamente, a Adolfo Muñoz y Nieves Martín, traductores en castellano de las tres últimas entregas (la primera es de
Alicia Dellepiane), y a Laura Escorihuela, traductora en catalán de los cuatro anteriores.
Ninguno de los traductores veteranos pensó que Harry Potter sería el mayor fenómeno editorial de la historia. "Nos lo dieron como nos podrían haber
dado cualquier otro. No pensamos que pudiera convertirse en un gran éxito", recuerda Muñoz, opinión que comparte escorihuela: "Me ofrecieron el primer libro en 1998, y l verdad es que nadie sospechaba nada". Lo que sí descubrieron fue que las mayores dificultades las encontrarían en los
nombres propios y en la terminología específica. "Nosotros tuvimos un problema añadido ­ dice Muñoz-, ya que tuvimos que aceptar las soluciones de la primera entrega, que no nos gustaron porque dejaba los nombres inventados en inglés". Escorihuela no tuvo ese problema porque ella empezó la serie, pero avisa de que hay que "ir con cuidado" porque Rowling "juega con los nombres propios y tras ellos esconde características del personaje".
Todo este trabajo facilitará al de los sustitutos. "La editorial me pasará
un glosario de terminología para dar coherencia a la traducción dice Pàmies-. Pero cada traductor tiene su manera de trabajar y el tono será distinto". Aunque aún sólo le ha dado un vistazo a algunas entregas, avisa que habrá cambios: "La anterior traductora escribe El Harry y yo soy partidario de en Harry, más literario". La otra debutante, Rovira, confía en que "el lector no note el cambio de traductor".
Salamandra y Empúries trabajan con tiempo para tener buenas traducciones.Pero no siempre fue así, al menos en catalán. "Para la segunda entrega tuve
un mes y para la tercera sólo dos", recuerda Escorihuela. Más relajados trabajaron Muñoz y Martín, que traducían una media de 150 páginas al
mes.
Respecto al público, Muñoz razona: "Saber que una gran parte de los lectores son niños te crea una responsabilidad moral, porque muchos de
ellos van a aprender a leer con estos libros".
En una serie tan importante el volumen de negocio es muy grande, pero también hay presiones. Por ejemplo, las exigencias de Warner, propietaria
de los derechos de explotación de los personajes, que en el 2002 impuso duras condiciones a los traductores de todo el mundo. "Quisieron que
firmáramos un documento por el cual cedíamos los derechos sobre los nombres que habíamos traducido", explica Escorihuela. Así la multinacional se evitaba tener que pagar nada en caso de utilizarlos en el merchandising.
Ella se negó a firmarlo, lo que, dice, "puede haber influido" en que ya no traduzca la quinta entrega. Ahora los traductores sólo podrán adaptar
los nombres que Warner autorice en una lista.
En lo que sí coinciden los cuatro es en definir este encargo como un caramelo. Más por dinero que por prestigio, "ya que en los ambientes universitarios el prestigio lo da antes traducir a Dickens", asegura Pàmies. Escorihuela no sabe si traducir a Potter puede llegar a encasillar en
el género infantil y juvenil, pero de lo que está segura es de su rentabilidad económica: "Hace dos años me pagaron dos millones de pesetas en derechos y un millón este año". Pàmies, traductor de, entre otros, José Saramago y Paul Auster, confirma que "es casi imposible cobrar derechos al
margen del anticipo que te pagan por página traducida" (a una media de unos 10 euros
brutos por página). Si bien en catalán es difícil ganarse muy bien la vida, no ocurre lo mismo en castellano. "Se puede vivir de traducir sólo a
Harry Potter si has traducido varios títulos", asegura Muñoz. "No tengo ni idea del dinero que ganaré"-concluye Rovira-, aunque seguro que me dará
todo lo que no me han dado otros libros".

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Comentarios

1
De: valentina Fecha: 2012-05-07 04:12

bobo s.g.t. no tengo que leer para para



2
De: alejandra Fecha: 2017-04-24 22:28

lo que dice eso es verdad hay muchos niños que sufre



3
De: samara Fecha: 2017-04-24 22:29

que estupido eso



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