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2014-09-08

LOS ENEMIGOS DEL COMERCIO, vol. 2, de Antonio Escohotado



No sé qué es lo que me encoleriza más de Escohotado, si su inapelable deriva hacia el neoliberalismo más radical, o la puñetera virtud que tiene de descubrirme puntos de vista tan radicales e impepinablemente contrarios a mi pensamiento que no puedo mas que asumir que con toda probabilidad mi armazón ideológico necesita de unos cuantos remiendos urgentes. No soy objetivo, por tanto, en lo que se refiere a este hombre. Devoro con pasión cada uno de los libros que salen de su mente enciclopédica (jurista, filósofo, sociólogo...) aunque a veces intente hacernos comulgar con ruedas de molino.

El primer volumen de esta gigantesca historia del movimiento comunista (enemigos del comercio, según su acepción) transcurrió dentro de los cauces esperados por tratarse principalmente de la antiguedad clásica hasta laś puertas de la revolución industrial, para poner el foco a comienzos del segundo en las experiencias de comunidades utópicas norteamericanas y pasar seguidamente a la comuna de París, Proudhon, Saint-Simon, Engels, Marx, Bakunin...para mí el periodo histórico más interesante en el origen del movimiento contra el comercio y la propiedad privada.

Y ahí es donde comienza a darme vueltas la cabeza, no ya con la sucinta exposición de conceptos Hegelianos que influyeron de manera evidente sobre Marx (si algún dia logro comprender media palabra del galimatías hegeliano me daré por muy satisfecho), sino con la descripción de Marx como un rastrero ejemplar de lengua viperina tan limitado intelectualmente que sin el concurso de Engels no hubiera habido Materialismo Dialéctico como tal, hasta el punto que Escohotado prácticamente atribuye la paternidad filosófica del movimiento al que la historia presenta como segundón.

Bakunin, un terrorista, Proudhon un idealista, Marx un incompetente que apenas sabía escribir (amén de filo-terrorista), y así va desconstruyendo cada una de las piedras fundamentales de lo que posteriormente dará lugar a la ideología que más ha modificado el discurrir económico de nuestra civilización, no solamente en los paises del llamado "Socialismo Real" sino en el orbe entero.

Aceptamos pulpo como animal de compañía, y obviando la evidente justicia social que al menos en los paises occidentales provocó el contrapeso de los sindicatos y los movimientos de masas para lograr avances que hoy nadie discute (sufragio universal, seguridad social, jubilación, educación pública universal) nos encontramos con afirmaciones como que es falso que los niños trabajasen en las fábricas por la terrible condición de explotación a que estaban sometidos por los primeros capitalistas industriales sino que aparecida la novedad del "salario por horas o destajo" la población se lanzase en masa a ganar cuanto más mejor....[sic].

En este momento piensas, que si no has abandonado el libro en el capitulo dedicado a Hegel, bien puedes digerir esto también, y tomas la decisión de continuar, presentando para mi la que se revela como la mejor parte del libro, que es la que versa sobre la aparición de los movimientos sindicales (en su inicio como grupos conservadores que defienden los privilegios gremiales), la descripción de las diferentes internacionales y el estado de cosas que conduce a la primera gran guerra, que tiene su gracia dado que leo al mismo tiempo el libro de Margaret MacMillan titulado "1914, de la paz a la guerra" y que trata precisamente de eso. Allá donde MacMillan define un político como necio e ignorante, Escohotado lo dibuja como ilustrado y paciente, donde MacMillan ve carrera armamentista Germana, Escohotado ve imperialismo Británico, y lo más importante de todo, donde MacMillan apunta pruebas de la clara culpabilidad de Alemania en el conflicto, Escohotado apunta hacia Rusia.

Aún hay más, la Gran Guerra que, por otra parte, es provocada mediante una cadena de atentados por los servicios secretos de las diferentes potencias como medio de eliminar la amenaza que supone el Marxismo. Vamos, que se hizo una guerra mundial para eliminar el fantasma del comunismo en Europa. Luego la primera llevó a la segunda, que realmente es el segundo acto de la misma obra.

Que si, que Shumpeter fue un genio al proponer la destrucción creadora como mecanismo central del capitalismo y defender el papel del empresario como inherente al desarrollo económico, elevándolo al nivel de los héroes, pero Escohotado idolatra al empresario como emprendedor, ignorando supinamente la propensión del empresario a pagar lo mínimo posible por el máximo rendimiento posible (explotación y alienación, son los nombres Materialistas para dichos conceptos), situación por la que creo que hemos pasado todos. Y lo que te rondaré morena.

George Akerlof en su ensayo "El mercado de los limones", explica que en un mercado plagado de asimetrías de información, la calidad del producto decrece y el mercado termina controlado por vendedores deshonestos. Este ensayo fue suficiente para que su autor recibiese el premio Nobel de Economía. En un lenguaje más de la calle, viene a decir que cuando te contratan para un puesto (mercado laboral) el único que posee toda la información es el empresario, por lo tanto dado el mercado asimétrico en el que se mueve tu contrato, terminarás más tarde o más temprano explotado por un sueldo de miseria. Escohotado no llega siquiera considerar que los mercados con asimetrías de información son la norma, siendo por tanto la norma del capitalismo el monopolio, la explotación y la miseria para el empleado.

Afirma cosas como que el liberalismo por su propia idiosincrasia acarrea mayores niveles de bienestar no solo a la sociedad en su conjunto, que con esto podemos estar de acuerdo, sino que también hace lo propio con los trabajadores (de motu propio y sin la presión sindical, Já!) y que las dos ramas principales de la izquierda son (agárrense los machos) la representada por el Marxismo Leninista y el Nacionalsocialismo Hitleriano. Ustedes me van a disculpar, pero yo, en mi infinita ignorancia, siempre había pensado que se trata de dos polos opuestos solamente unidos por el hecho de ser representantes de los totalitarismos del siglo XX, pero en las antipodas el uno del otro, de ultraizquierda el primero, de ultraderecha el segundo.

Llegado a este punto solo me faltaba que Escohotado se pusiese a lanzar vivas a la guardia civil, y mi necesidad se ve plenamente satisfecha en el capitulo sobre los movimientos marxistas en España. Que curiosamente no hace casi ninguna mención al Marxismo ni a España como laboratorio de ensayo de lo que después sería la segunda guerra mundial, sino que prácticamente se restringe a relatar historias del anarquismo español (exclusivamente como grupo de iletrados terroristas sin conocimiento ninguno de la realidad).


Esperamos con ansiedad el tercer y último tomo de esta magna obra, que comprenderá desde los inicios del gobierno bolchevique en Rusia, hasta nuestros dias. Aunque visto lo visto en el segundo tomo, el tercero va a ser para echarse unas risas.

Nunca un autor estuvo tan cerca de tocar lo sublime y terminar enfangado en el lodo de la manera más vergonzosa.

Estupidiario y otras cosas | jomaweb | 1 Comentarios | Enlace


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Comentarios

1
De: Pirx Fecha: 2014-09-09 15:16

Hombre, escribir en contra de lo que todo el mundo da por bueno no es tan difícil. Basta presentar hechos.

Respecto a valoraciones o interpretaciones como incluir a los nazis como rama de la izquierda... no es tan disparatado, empezando por el nombre del partido.

Tanto nazis como comunistas propugnaban regímenes de partido único al frente de todo. Eso no es muy capitalista, por más que Hitler tuviese el apoyo de la gran industria.

Interesante es preguntarse quiénes votaron a Hitler y por qué. ¿Qué condiciones de vida tenía la clase media alemana de la época?

Después de una larga vida laboral, no puedo mencionar ni un solo caso en que haya visto directamente hacer algo bueno a un sindicato. YMMV.

Y de que el liberalismo promueva el bienestar de todos, creo que la cuestión es que no estamos familiarizados con su aplicación. No hay nada en España que pueda pasar por verdaderamente liberal, empezando por los autodenominados liberales y siguiendo por casi cualquier mercado.



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