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2010-05-22

LO QUE NO SE DICE DE LA CRISIS

La crisis que están viviendo algunos países mediterráneos –Grecia, Portugal y España– e Irlanda se está atribuyendo a su excesivo gasto público, que se supone ha creado un elevado déficit y una exuberante deuda pública, escollos que dificultan seriamente su recuperación económica. De ahí las recetas que el Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo (BCE) y el Consejo Europeo han estado imponiendo a aquellos países: hay que apretarse el cinturón y reducir el déficit y la deuda pública de una manera radical.
Es sorprendente que esta explicación haya alcanzado la dimensión de dogma, que se reproduce a base de fe (el omnipresente dogma liberal) y no a partir de una evidencia empírica. En realidad, ésta muestra lo profundamente errónea que es tal explicación de la crisis. Veamos los datos.
Todos estos países tienen los gastos públicos (incluyendo el gasto público social) más bajos de la UE-15, el grupo de países más ricos de la Unión Europea, al cual pertenecen. Mírese como se mire (bien gasto público como porcentaje del PIB; bien como gasto público per cápita; bien como porcentaje de la población adulta trabajando en el sector público), todos estos países están a la cola de la UE-15. Su sector público está subdesarrollado. Sus estados del bienestar, por ejemplo, están entre los menos desarrollados en la UE-15.
Una causa de esta pobreza del sector público es que, desde la Segunda Guerra Mundial, estos países han estado gobernados la mayoría del periodo por partidos profundamente conservadores, en estados con escasa sensibilidad social. Todos ellos tienen unos sistemas de recaudación de impuestos escasamente progresivos, con carga fiscal menor que el promedio de la UE-15 y con un enorme fraude fiscal (que oscila entre un 20 y un 25% de su PIB). Son estados que, además de tener escasa sensibilidad social, tienen escaso efecto redistributivo, por lo que son los que tienen mayores desigualdades de renta en la UE-15, desigualdades que se han acentuado a partir de políticas liberales llevadas a cabo por sus gobiernos. Como consecuencia, la capacidad adquisitiva de las clases populares se ha reducido notablemente, creando una economía basada en el crédito que, al colapsarse, ha provocado un enorme problema de escasez de demanda, causa de la recesión económica.
Es este tipo de Estado el que explica que, a pesar de que su deuda pública no sea descomunal (como erróneamente se presenta el caso de Grecia en los medios, cuya deuda es semejante al promedio de los países de la OCDE), surjan dudas de que tales estados puedan llegar a pagar su deuda, consecuencia de su limitada capacidad recaudatoria. Su déficit se debe, no al aumento excesivo del gasto público, sino a la disminución de los ingresos al Estado, resultado de la disminución de la actividad económica y su probada ineficacia en conseguir un aumento de los ingresos al Estado, debido a la resistencia de los poderes económicos y financieros.
Por otra parte, la falta de crédito se debe al excesivo poder del capital financiero y su influencia en la Unión Europea y sus estados miembros. Fue la banca la que, con sus comportamientos especulativos, fue creando burbujas que, al estallar, han generado los enormes problemas de falta de crédito. Y ahora están creando una nueva burbuja: la de la deuda pública. Su excesiva influencia sobre el Consejo Europeo, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo (este último mero instrumento de la banca) explica las enormes ayudas a los banqueros y accionistas, que están generando enormes beneficios. Consiguen abundante dinero del BCE a bajísimos intereses (1%), con el que compran bonos públicos que les dan una rentabilidad de hasta un 7% y un 10%, ayudados por sus agencias de cualificación (que tienen nula credibilidad, al haber definido a varios bancos como entidades con elevada salud financiera días antes de que colapsaran), que valoran negativamente los bonos públicos para conseguir mayores intereses. Añádase a ello los hedge funds, fondos de alto riesgo, que están especulando para que colapse el euro y que tienen su base en Europa, en el centro financiero de Londres, la City, llamada el “Wall Street Guantánamo”, porque su falta de supervisión pública es incluso menor (que ya es mucho decir) que la que se da en el centro financiero de EEUU.
Como bien ha dicho Joseph Stiglitz, con todos los fondos gastados para ayudar a los banqueros y accionistas se podrían haber creado bancos públicos que ya habrían resuelto los problemas de crédito que estamos experimentando (ver mi artículo “¿Por qué no banca pública?”, en www.vnavarro.org).
En realidad, es necesario y urgente que se reduzca el sobredimensionado sector financiero en el mundo, pues su excesivo desarrollo está dañando la economía real. Mientras la banca está pidiendo a las clases populares que se “aprieten el cinturón”, tales instituciones ni siquiera tienen cinturón. Dos años después de haber causado la crisis, todavía permanecen con la misma falta de control y regulación que causó la Gran Recesión.
El mayor problema hoy en la UE no es el elevado déficit o deuda (como dice la banca), sino el escaso crecimiento económico y el aumento del desempleo. Ello exige políticas de estímulo económico y crecimiento de empleo en toda la UE (y muy especialmente en los países citados en este artículo). No ha habido una crisis de las proporciones actuales en el siglo XX sin que haya habido un crecimiento notable del gasto público y de la deuda pública, que se ha ido amortizando a lo largo de los años a base de crecimiento económico. EEUU pagó su deuda, que le permitió salir de la Gran Depresión, en 30 años de crecimiento. El mayor obstáculo para que ello ocurra en la UE es el dominio del pensamiento liberal en el establishment político y mediático europeo, imponiendo políticas que serán ineficientes, además de innecesarias. Y todo para asegurar los beneficios de la banca. Así de claro.

Vicenç Navarro es catedrático de Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra y profesor de Public Policy
en The Johns Hopkins University



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Comentarios

1
De: Heimy Fecha: 2010-05-22 19:33

Heh... El otro día discutía con un zomb... digo... un "respetable" oyente de Radio Intereconomía ("es que tienen muchos economistas de gran prestigio hablando ahí") y lo primero que soltó es el ya famoso discursito de la reducción del gasto público, que si blah, blah...

Ains... Como si se hablase con una pared. Y mira que yo de economía no ando fuerte, pero...

Por otro lado, ¿leíste que últimamente han descubierto que ciertos bancos captaron como empleados a gente que precisamente se dedicaba a crear los algoritmos de las agencias de "rating"? Normal que las engañasen como a chinas...



2
De: JJ Fecha: 2010-05-22 21:33

Me parece una visión un tanto simplista. En UK también hubo burbuja, como la ha habido en EE UU. Los bancos públicos no son solución a nada, a no ser que nacionalices todos los bancos. Ya tuvimos un Banco Exterior de España, y un Banco Hipotecario, y me tocó sufrirlos (con hipotecas al 16.75% de interés y un servicio que daba pena).



3
De: Heimy Fecha: 2010-05-22 23:09

JJ: es que asumen que vamos a hacer servicios públicos que funcionen :) Pobrecitos.

Por cierto, acabo de caer en esto otro: http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2010/05/20/AR2010052005278.html



4
De: jomaweb Fecha: 2010-05-23 12:26

Heimy, no tenia conocimiento de ese trasvase de "profesionales" de un área a otra, pero es algo lógico y esperable dentro de las reglas del mercado. Se contrata a quien te puede hacer daño, o al menos se contrata a quien sabe como neutralizar el daño que pueden hacerte, y si eso implica contratar gente de las agencias de rating, pues se hace.

Lo que yo no entiendo, es que si tienen tanto poder, tanto como para hundir un país, dichas agencias no estén reguladas o controladas de alguna manera.
O como algunos proponen, crear una agencia de rating europea controlada por el propio ejecutivo comunitario.



5
De: jomaweb Fecha: 2010-05-23 12:37

jj, hombre, lo de los intereses al 17% fué una situación coyuntural. Recuerdo que mi padre pagó su vivienda con intereses del 20% y el 22%.

Dichos intereses eran propios de la economía española (y mundial) hace unos 20 años, y creo que muy poco tuvieron que ver con la existencia o no de bancos nacionales.

El análisis de Navarro se basa en apuntar algo que muchos hemos notado, y es el hecho de que se acusa a los paises de que el déficit es la causa de la crisis, cuando realmente es su consecuencia. Especialmente teniendo en cuenta que los servicios públicos en los paises del sur son los peores de toda europa y los que menos inversión reciben. Acusarles de causar la crisis es una demagogia clara que tratan de hacer quienes quieren escurrir el bulto de su propia culpabilidad.



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