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2009-09-09

NO PUEDO SER MAS ALTO PERO PUEDO SER MEJOR, de Martin E.P. Seligman



Seligman es, sino mi autor favorito dentro de la psicología, desde luego uno de mis favoritos.

De la escasa media docena de libros que puedo recordar que me hayan impactado vivamente, uno de ellos es su clásico “Indefensión”. Presidente de la asociación de psicólogos americanos durante unos años y muy activo investigador de lo que se ha dado en llamar “Psicología Positiva”, tiene Seligman la cualidad de desbrozar el camino y separar el polvo de la paja en esta obra tan inapropiadamente traducida del original inglés “What you can change and what you can’t”

En la edición de Grijalbo, que es la que conseguí en una tienda de segunda mano, pues lamentablemente, esta, que considero su mejor obra, es prácticamente inencontrable en España, aparece dentro de una colección que se autodenomina de “Autoayuda y Superación”. En mi honesta opinión, esto lo único que hace es desmerecer a la obra. Ciertamente no es un tratado orientado a los profesionales de la psicología, sino más bien una aguda recensión, para los legos en la materia, para el común de los mortales, que en algún momento de su vida le han puesto delante el señuelo de una “maravillosa terapia” para comprobar simple y llanamente que le estaban estafando.

Recopila pues, Seligman, una serie bastante comprehensiva de trastornos o problemas, y explica de manera bastante contundente, con investigaciones en la mano, cuales son las terapias que funcionan y cuales las que no. Huelga decir que el psicoanálisis queda, por mor de sus propios resultados, a la altura del betún, en el vagón de cola de las terapias más inútiles que ha dado a luz el siglo que nos antecede. No le niega sus méritos, pues no en vano, Seligman inició su andadura como psicoanalista, pero tuvo la valentía de reconocer que era completamente inútil con la mayoría de las dolencias por las cuales la gente acude a su consulta.

Considero este libro de obligada lectura a todo aquel que se quiera dedicar a la psicología, y me extrañaría muy mucho que no fuera ya de obligada lectura en los cursos introductorios de la carrera, amén de ser una excelente guía de las terapias más efectivas en cada situación, bosquejando una teoría general de porqué hay cosas que son “curables” y porqué hay otras que no.
Aparte de disfrutar enormemente con su lectura, llegando a recordarme los mejores momentos de “Indefensión”, me quitó el mal sabor de boca que me dejó uno de sus más recientes libros sobre la psicología positiva titulado "la autentica felicidad" y me confirmó bastantes de las conclusiones a las que había llegado por mis propios medios y a través de numerosas lecturas.

Sin embargo tengo que decir que el capítulo que más me gustó, sorprendiéndome al mismo tiempo, fue el dedicado a la obesidad y las dietas de adelgazamiento. La conclusión es clara: las dietas de adelgazamiento no funcionan. Ninguna. No pierda nadie el tiempo con ello si se hacen por motivos estéticos. Los kilos siempre vuelven. Siempre. Es un imperativo biológico que el cuerpo consiga las calorías necesarias para alcanzar el estado para el que está genéticamente programado, y fíjense ustedes qué casualidad, casi nunca coincide con las famosas tablas del peso ideal, que están convenientemente “afinadas” por la industria que gana autenticas montañas de dinero con todo lo que rodea a la figura estética “ideal”. Ideal para sus bolsillos, por supuesto.

"En todo el mundo, las culturas que tienen el ideal de la delgadez poseen más mujeres deprimidas y también más trastornos alimentarios. Las culturas que no poseen el ideal de la delgadez no tienen trastornos alimentarios y no tienen más mujeres deprimidas que hombres deprimidos.";

Muy interesante también el contraste que me supuso leer este libro después de haber leído el de Sapolsky, pues el estudioso del estrés es claramente biologicista, proponiendo una causa física para todos los trastornos, mientras Seligman, es más psicologicista, es decir, que propone causas estrictamente cognitivas para algunos trastornos.

De obligada lectura.

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