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"En el arte marcial como en la vida diaria. En la vida diaria como en un arte marcial."

Aikido

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VELOCIDAD DE ESCAPE

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2007-01-31

MEDALLA (relato)

Yo iba para campeón olímpico.
Pero no hay forma más sencilla de ser infeliz que tener claramente perfilada en nuestra mente la meta a la que creemos que estamos destinados. Cuando tienes claro lo que deseas debes de tener claro también a lo que te expones. Pero eso nadie me lo dijo. Antes al contrario, todos me animaban a seguir por ese camino. Nadie me dijo que aquel que nada desea nunca se verá expuesto a la frustración ni al fracaso.
Recuerdo que en el instituto nadie podía batirme en ninguno de los deportes que requirieran velocidad. Creo que todavía, años después, mi record en los 100 metros lisos sigue imbatible. En el despacho del director hay una foto del equipo de atletismo en la que aparezco yo junto a algunos compañeros de los que ya nunca más supe. En aquella foto sujeto una medalla que no acierta a brillar tanto como mi sonrisa. Fueron los momentos de gloria. Eso es todo lo que queda de las ilusiones, los proyectos y las esperanzas. Una foto descolorida en un despacho de un centro de secundaria de un barrio deprimido. La medalla no sé ni siquiera dónde está. Pero seguramente la arrojé a la basura en un momento de rabia. He hecho tantos esfuerzos por olvidarlo que ya ni siquiera estoy seguro de que fuese realmente un buen corredor. A veces, en breves momentos de lucidez creo comprender que en el fondo corría para huir, que era rápido porque intentaba escapar de algo que no sabía muy bien qué era, y que ahora identifico con el fracaso.
Corría para huir del fracaso y corriendo me arrojé en sus brazos. La sustancia que me inyectaron para mejorar mi rendimiento nunca supe cuál era. Tan solo me aseguraron que mejoraría espectacularmente mi rendimiento muscular, que ya no me fatigaría tanto. Pero nadie me advirtió que tenía muchos efectos secundarios. Así que un día, entrenando, entré en parada. El corazón se negó a funcionar. Tuve suerte que había allí mismo un equipo de reanimación. Sólo recuerdo que me desmayé y cuando abrí los ojos estaba en un hospital.
Ya no he vuelto a correr.
Y de la única medalla que gané tan sólo queda el recuerdo y una foto descolorida en el despacho de un instituto de un barrio deprimido.

Estupidiario y otras cosas | jomaweb | 0 Comentarios | Enlace


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