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"En el arte marcial como en la vida diaria. En la vida diaria como en un arte marcial."

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VELOCIDAD DE ESCAPE

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2005-04-11

GRANDEUR

Cuando era un puñetero adolescente pensaba que no era de este planeta.
O mejor dicho, deseaba no ser de este planeta porque esa era la única explicación posible de mi radical diferencia con los demás chicos de los diferentes grupos por los que me movía. Imaginaba que era como una suerte de quintacolumnista alienígena que estaba esperando una orden secreta de mis superiores desconocidos que pondría en marcha un secreto programa de dominación mundial. No podía comprender el enorme cúmulo de estupidez e ignorancia cuajados de grumos hormonales que convertían a los demás en un poco menos que monos con la inteligencia equiparable al más estólido de los primates superiores.

Conforme fuí creciendo rebajé mis ambiciones y simplemente deseaba ser, no de otro planeta, sino de otro país. Francia, con su "excepción cultural" y su "Grandeur" me parecía el epítome de lo que debe de aspirar un país para ser culto y faro de luz que ilumina el mundo. Las recientes encuestas que pronostican la victoria del "NO" en el referendum de la constitución europea, habida cuenta del debate que ha generado en ese país la directiva Bolkestein, parece que me confirman "a posteriori" en la elección de Francia como un país donde al menos la ciudadanía no se contenta solamente con "panem et circenses" y que realmente toma las riendas de las decisiones que afectan a su vida. Nada que ver con nuestra maravillosa plebe adocenada por "el gran hermano" y donde la famosa directiva ni siquiera apareció en los debates políticos previos al referendum.

Claro, que uno va creciendo, y al poco tiempo me descubro pensando que quizás tampoco es necesario ser de otro país sino simplemente ser la persona adecuada del país en el que uno ha tenido la suerte o la desgracia de aparecer. Y entonces pensé que quizás era mejor ser otro.
Ser alguien inteligente, unos días, alguien poderoso, otros, o alguien con mucho dinero, los más. Todo dependiendo del humor con que me levantaba ese día o de la importancia que le diera a cada uno de esos factores nada más comenzar a mirarme en el espejo para afeitarme.

Uno sigue creciendo, no ya en tamaño, que la biología y la física dictan sus límites en ese aspecto, sino en madurez, si es que eso es algo que puede alcanzarse algún día, aunque tiendo a pensar que la madurez es un blanco móvil. Tal y como les sucede a los galgos que corren en el canódromo se trata de un conejo de plástico que siempre se mueve más rápido que el más rápido de los perros. Pues como es sabido, el perro que llega a alcanzar al conejo ya no corre nunca más. Es un perro perdido para las carreras.

En definitiva, uno cambia, y al final de todo no quiere ni ser de otro planeta, ni de otro país, ni siquiera desea ser otro.
Simplemente piensa: que me quede como estoy.

Estupidiario y otras cosas | jomaweb | 2 Comentarios | Enlace


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Comentarios

1
De: belcaf Fecha: 2005-04-17 23:50

Que te quedes como estas.



2
De: wep Fecha: 2005-04-29 13:24

Son entretenidas estas cosas



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